Ciudades inteligentes: cómo la tecnología está transformando el futuro urbano
El avance de las ciudades sostenibles ya es una realidad tangible en Argentina y el mundo. Con proyecciones del Banco Mundial que indican que en 2050 el 68% de la población vivirá en áreas urbanas, se vuelve urgente repensar la planificación urbana y la infraestructura. Aquí es donde la tecnología, especialmente el Internet de las Cosas (IoT), juega un papel central para diseñar entornos más eficientes, resilientes y orientados al bienestar de sus habitantes.
El IoT permite interconectar la infraestructura urbana a través de sensores y dispositivos que generan datos en tiempo real sobre energía, agua, movilidad, medio ambiente y seguridad. Estos datos son clave para que municipios y organismos públicos puedan anticipar problemas, optimizar recursos y tomar decisiones basadas en información confiable. Telecom, empresa líder en soluciones tecnológicas para el sector público y privado, desarrolla proyectos integrales que combinan dispositivos en campo, conectividad segura y servicios de análisis de datos para impulsar este cambio.
Desde el punto de vista constructivo, las aplicaciones son concretas. En la gestión energética, se instalan sistemas de medición inteligente que permiten administrar a distancia el consumo eléctrico y optimizar el uso del alumbrado público. En el ámbito hídrico, los sensores monitorean la presión, los niveles de agua y el estado de redes cloacales y pluviales, garantizando un suministro adecuado y detectando posibles fallas antes de que se conviertan en emergencias.
Otro aspecto central es la movilidad y la seguridad urbana. Las soluciones de IoT aplicadas al tránsito permiten ubicar en tiempo real a agentes y vehículos, detectar patrones de circulación y prever incidentes, contribuyendo a un entorno más seguro y ordenado. Estas herramientas no solo mejoran la calidad de vida de los habitantes, sino que también favorecen la resiliencia de las ciudades frente a fenómenos climáticos o demandas cambiantes.
La transformación hacia ciudades inteligentes requiere no solo tecnología, sino también una nueva forma de pensar el espacio público, donde la infraestructura se convierte en un actor activo que “habla” y colabora en la gestión urbana. El desafío es integrar estos avances de manera equitativa, asegurando que todas las comunidades puedan beneficiarse de una gestión más eficiente y sostenible.
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