Construcción con madera: por qué Chile y Uruguay lideran en Mass Timber y qué falta para su despegue en Argentina
Mientras Chile y Uruguay ya levantan edificios de varios pisos con estructuras de madera contralaminada, Argentina avanza lentamente hacia la implementación del sistema Mass Timber, una tecnología constructiva sustentable, precisa e industrializada que promete transformar el sector. La falta de normativa específica y plantas industriales locales limita su desarrollo a pequeña escala.
El sistema Mass Timber —basado en componentes como CLT (Cross Laminated Timber) y GLT (Glue Laminated Timber)— permite montar viviendas y edificios a partir de piezas prefabricadas, diseñadas digitalmente, cortadas con tecnología CNC, y ensambladas con rapidez en obra. Esta modalidad reduce significativamente los tiempos de construcción, genera menor cantidad de residuos y ofrece un alto rendimiento térmico y acústico.
Una de las ventajas principales del Mass Timber es su ligereza estructural, que permite optimizar las fundaciones y aplicar el sistema incluso en edificios de media altura. En países como Uruguay, donde la empresa Arboreal lidera con una planta industrial certificada en Tacuarembó, ya se construyen centros deportivos, escuelas, hoteles y viviendas con piezas diseñadas a medida para cada proyecto. Chile, por su parte, tiene una industria forestal consolidada y normas que permiten el uso estructural en obras públicas.
En Argentina, si bien existen experiencias puntuales en ciudades como San Martín de los Andes, Villa La Angostura y Rosario, la implementación aún es incipiente. No hay una planta industrial nacional que produzca CLT o GLT a escala, lo que obliga a importar parte del sistema o tercerizar procesos. Esto encarece los costos, que actualmente parten de los u$s1.700 por m² y pueden aumentar hasta un 60% según el nivel de sofisticación.
En términos ambientales, el Mass Timber se destaca por su bajo impacto: según CADAMDA, una estructura de madera emite solo 4 kg de CO₂ por m² construido, frente a los 27 kg del hormigón y los 40 kg del acero. Además, la madera es renovable, reciclable y actúa como sumidero de carbono, aspectos clave en un escenario global que exige soluciones más sostenibles.
Para que el Mass Timber se expanda en Argentina se necesita avanzar en tres frentes: una planta industrial local, normativa técnica específica y programas de capacitación profesional. Solo con una foresto-industria robusta e inversión sostenida será posible transformar esta tecnología en una alternativa competitiva, capaz de dinamizar economías regionales y aportar soluciones al déficit habitacional.
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Exelente solución para otras alternativas de construcción y espero que la dirigencia política sume esfuerzos para promover este tipo de industria en nuestro país.