China apuesta al bombeo hidroeléctrico para gestionar su excedente de energía renovable
China superó en julio de 2024 la meta de 1.200 GW de capacidad instalada eólica y solar que había fijado para 2030, con seis años de anticipación. A fines de 2025, la capacidad acumulada de ambas fuentes alcanzó los 1.840 GW, representando el 47,3% de la capacidad eléctrica total del país. Fue la primera vez que el viento y el sol superaron al carbón y al gas en el mix energético chino.
Esa expansión acelerada trajo consigo un desafío estructural: integrar fuentes intermitentes en una red que debe gestionar picos y valles de manera eficiente. Para resolverlo, el gobierno chino convirtió el almacenamiento energético en una prioridad nacional.
Una de las soluciones en curso es la instalación masiva de sistemas de baterías. En 2025, la capacidad de almacenamiento por esta vía creció un 75% respecto al año anterior, alcanzando los 136 GW, cuarenta veces el nivel previsto por el anterior plan quinquenal. Las baterías de ion-litio dominan el mercado, aunque China también investiga tecnologías como las de sodio-ion, aire comprimido, volantes de inercia y almacenamiento gravitacional.
Sin embargo, la apuesta central es el almacenamiento hidroeléctrico por bombeo. El sistema aprovecha el excedente de energía eólica y solar para bombear agua desde un embalse inferior a uno superior; cuando se necesita electricidad, el agua desciende y acciona una turbina. China actualmente tiene más proyectos de bombeo en construcción que todos los demás países del mundo juntos, y planea sumar unos 100 GW adicionales en cinco años, partiendo de una base de 59 GW.
Regístrese en

Las noticias más importantes, una vez por semana, sin cargo, en su email.
Complete sus datos para registrarse.
