Construcción en seco en Argentina: costos por m² y ventajas frente al sistema tradicional

En un contexto de fuerte aumento en el costo de construcción, la pregunta central para quienes proyectan una vivienda es cómo abaratar la obra sin resignar calidad. En ese escenario, la construcción en seco gana terreno como alternativa al sistema tradicional de mampostería con ladrillos y cemento u hormigón.

Se trata de un método que prescinde del uso de agua y mezclas húmedas para fijar los elementos de la obra. Los componentes se atornillan, clavan, pegan o encastran sobre una estructura, lo que elimina tiempos de espera por secado y acelera el proceso. Dependiendo del proyecto, se estima que una vivienda en seco puede ejecutarse entre un 25% y un 40% más rápido que una construcción tradicional.

Comparado con el ladrillo, el parámetro de referencia marcado por especialistas indica que un metro cuadrado de buena calidad en sistema tradicional ronda los US$1500 + IVA. En construcción en seco, el m² se ubica alrededor de los US$1400, aunque en algunos casos ya se equiparó a los US$1500 por m² debido a subas intermensuales asociadas a factores estacionales y a una demanda creciente de viviendas industrializadas.

La estructura de costos también marca una diferencia: en seco, la mano de obra representa entre el 30% y el 40% del total y los materiales el 60% restante, mientras que en construcción húmeda la relación se aproxima a un 50% y 50%. Con perspectiva de incremento en salarios y posible baja en materiales por apertura de importaciones, el sistema en seco se vuelve más competitivo para el inversor al reducir la incidencia laboral y acotar el impacto de la inflación en el plazo de obra.

Desde el punto de vista funcional, este tipo de construcción permite paredes de menor espesor (del orden de 14/15 cm frente a 35–45 cm en sistemas tradicionales), con prestaciones equivalentes en resistencia estructural, aislación térmica, acústica y protección contra el fuego. Esto se traduce en más metros útiles interiores con la misma superficie edificable. Además, al no depender de cimientos húmedos ni de mezclas con agua, contribuye a reducir problemas de humedad ascendente dentro de la vivienda y, si se ejecuta correctamente, puede alcanzar una alta durabilidad. También se destaca su perfil sustentable por menores tiempos de obra, menor impacto ambiental y la posibilidad de usar materiales reciclables y cortados a medida, reduciendo desperdicios.

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