Faltan obreros en la construcción pero se exigen requisitos que alejan a los candidatos

Un albañil con más de cinco décadas de oficio resumió con ironía una contradicción que atraviesa al sector: ‘Dicen que faltan trabajadores en la obra pero te piden de requisito hablar inglés con los ladrillos’. La frase surgió tras presentarse a una oferta laboral publicada por un ayuntamiento y recibir, semanas después, la respuesta de que la empresa buscaba a alguien con conocimiento del idioma.

El episodio expone una tensión concreta: mientras desde el sector se advierte sobre la escasez de mano de obra, algunos trabajadores experimentados perciben que ciertos requisitos de acceso al empleo se alejan del trabajo efectivo en obra.

A esto se suma un problema estructural: la falta de recambio generacional. En la mayoría de los proyectos predominan trabajadores de 50 años en adelante, y solo el 10% de la mano de obra en construcción tiene menos de 30 años. Los salarios aparecen como uno de los factores centrales de esa brecha: los jóvenes evalúan las remuneraciones y, cuando no las consideran suficientes, optan por otros rubros.

La exigencia de inglés puede responder a una tendencia de las empresas constructoras de buscar perfiles adaptados a entornos más globalizados, con capacidad para vincularse con clientes o contratistas internacionales. Sin embargo, cuando la necesidad inmediata es cubrir puestos operativos básicos, ese tipo de requisito genera fricciones y puede desalentar a candidatos con sólida experiencia técnica.

El caso plantea una pregunta de gestión de recursos humanos para las empresas del sector: ¿qué competencias son realmente necesarias para cada puesto, y cómo equilibrar esas exigencias con la urgencia de incorporar trabajadores calificados?

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