Casas prefabricadas de hormigón: durabilidad de 60 años, máxima eficiencia energética y diseño personalizado
Las viviendas prefabricadas de hormigón consolidan su posición como alternativa real en el mercado residencial. Un arquitecto con siete años de experiencia en el rubro explica por qué este modelo constructivo no solo reduce tiempos de obra, sino que también garantiza longevidad estructural y vigencia arquitectónica a largo plazo.
Según el profesional, la clave está en el panel arquitectónico de hormigón como material protagonista, que permite un lenguaje racionalista con más de un siglo de vigencia. ‘Dentro de 60 años este edificio va a seguir igual de vivo que está hoy’, sostiene, en contraste con construcciones tradicionales de ladrillo de los años setenta que hoy muestran una imagen desactualizada.
En cuanto a la personalización, el arquitecto descarta la idea de que la industrialización implique uniformidad. Cada proyecto parte de las necesidades funcionales y económicas concretas de la familia: ‘No estamos dándole un catálogo de soluciones preconcebidas, sino que nos ajustamos a todo tipo de situaciones’, afirma.
La eficiencia energética es otro eje central del modelo. Todas las viviendas desarrolladas alcanzan la máxima calificación, letra A. ‘No nos vale una casa que no tenga las mayores prestaciones térmicas’, indica, subrayando que el control del costo del kilovatio hora es hoy la principal preocupación de los propietarios.
Por último, el especialista destaca que la especialización en vivienda unifamiliar —a diferencia de constructoras que diversifican en hospitales o grandes promociones— permite perfeccionar el sistema constructivo con cada proyecto.
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