Investigadores en Australia desarrollan estructuras con tierra compactada y tubos reciclados
Un equipo de la Universidad RMIT de Australia desarrolló materiales estructurales basados en tierra apisonada como alternativa al cemento, uno de los insumos más utilizados y con mayor aporte a las emisiones globales de dióxido de carbono. El objetivo es reducir la huella de carbono de la construcción y, al mismo tiempo, ofrecer soluciones accesibles y con prestaciones mecánicas comparables al hormigón tradicional.
La tecnología se centra en el uso de tierra compactada con baja proporción de agua, confinada dentro de distintos tipos de tubos que actúan como encofrado permanente y camisa estructural. Este confinamiento evita que la tierra se fisure o se desmorone bajo carga, una de las principales limitaciones históricas de la construcción con suelo.
La primera variante utiliza tubos de cartón reciclado como molde y soporte. La tierra húmeda se introduce en su interior y se compacta, conformando elementos resistentes aptos para viviendas de baja altura y construcciones menores. Según los ensayos, la huella de carbono de este sistema es un 80% inferior a la del hormigón convencional, a la vez que permite valorizar residuos de cartón que habitualmente se descartan.
La segunda alternativa reemplaza el cartón por tubos de fibra de carbono, material conocido por su alta resistencia específica y uso en aeronáutica y automoción. En este caso, las columnas resultantes alcanzan capacidades cercanas a las del mejor hormigón, pero con mucho menor peso propio y menor impacto ambiental. Por sus prestaciones, los investigadores plantean su mayor potencial en zonas sísmicas o en estructuras donde la relación peso‑resistencia es crítica.
El sistema retoma el uso milenario de la tierra como material de construcción, aprovechando su buen comportamiento térmico —fresco en verano y cálido en invierno—, pero resuelve sus debilidades mediante el uso de estos tubos como camisa estructural. Aunque aún se requieren estudios de desempeño a largo plazo, los resultados iniciales apuntan a una vía concreta para reducir el uso de cemento e incorporar más recursos naturales y reciclados en la industria de la construcción.
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