El ferry eléctrico China Zorrilla redefine la conexión Buenos Aires–Colonia desde Colonia del Sacramento
El catamarán eléctrico China Zorrilla, construido por el astillero australiano Incat Tasmania para Buquebus, se prepara para iniciar operaciones en el Río de la Plata en la ruta Colonia–Buenos Aires–Colonia durante el primer trimestre de 2026. Con 130 metros de eslora, capacidad para 2.100 pasajeros y 225 vehículos, se posiciona como el ferry eléctrico a baterías más grande del mundo, pensado para absorber alta demanda de transporte fluvial de corta distancia con menores emisiones locales.
Antes de su llegada a Uruguay, el Hull 096 completó en el río Derwent, en Hobart, su última prueba de mar, en la que participaron equipos técnicos del astillero y especialistas enviados por Buquebus. El buque será trasladado a costas uruguayas sobre un porta barcos especializado, ya que su autonomía eléctrica no permite cruzar los océanos Índico y Atlántico Sur ni cubrir los más de 11.000 kilómetros entre Australia y el Río de la Plata. Para su arribo se analiza un puerto uruguayo con al menos 20 metros de profundidad, con Nueva Palmira como una de las alternativas en estudio.
El ferry opera íntegramente con energía eléctrica almacenada en un sistema de almacenamiento energético (ESS) superior a 40 MWh, cuatro veces mayor que el de embarcaciones previas con esta tecnología. El ESS alimenta ocho hidrojets mediante más de 250 toneladas de baterías provistas por Wärtsilä. Este dimensionamiento apunta a garantizar velocidad de servicio y continuidad operativa en una ruta de alta frecuencia. Por el momento, el recorrido previsto se limitará a Colonia–Buenos Aires, ya que el Puerto de Montevideo aún no cuenta con cargadores instalados para este tipo de buques.
Para viabilizar la operación, en el puerto de Colonia se ejecutó una obra específica de infraestructura eléctrica: una subestación de UTE y un brazo robotizado que automatizará la conexión del ferry a los puntos de carga. Esta intervención, con un costo aproximado de US$ 8 millones, permite abastecer el alto requerimiento de potencia del sistema de baterías y se integra al esquema de recuperación de inversión según el consumo del buque. Además, se construyó infraestructura portuaria para optimizar la bajada y embarque de vehículos y pasajeros, adaptando la terminal a las dimensiones del nuevo catamarán.
El proyecto total demandó cerca de US$ 200 millones, incluyendo el costo del barco, los sistemas de carga, las obras de refuerzo de la red de UTE y las adecuaciones en puertos. La financiación combinó un préstamo del Banco Santander Uruguay por US$ 107 millones y una garantía parcial de crédito de US$ 67 millones de la Corporación Financiera Internacional (IFC), del Grupo Banco Mundial, enmarcada en una “operación azul” vinculada al transporte marítimo y eléctrico. En cuanto a la experiencia a bordo, el China Zorrilla incorporará restaurante, unos 2.000 m² de free shop y sistemas avanzados de seguridad, como monitoreo de temperatura para prevención de incendios, acompañados de capacitaciones específicas para el personal de Buquebus que operará la nueva embarcación.
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