Ceará construye un canal de 145 km para asegurar agua en la región más árida

Entre 1909 y 1943, el Alto Valle de Río Negro y Neuquén desarrolló una infraestructura hídrica decisiva para su matriz productiva: el sistema del Dique Ballester y su red de canales de riego. El Canal Principal, de unos 130 kilómetros, permite irrigar cerca de 50.000 hectáreas y sostiene la actividad frutícola regional.

En el nordeste de Brasil, el estado de Ceará impulsa ahora una obra de escala comparable en términos de impacto territorial: el Cinturón Hídrico de Ceará, concebido como un “río artificial” para redistribuir agua hacia las zonas con mayor escasez. El proyecto registra un 91% de avance y busca reconfigurar el mapa hídrico del estado frente a la sequía estructural.

La infraestructura central es un canal de 145 kilómetros que traslada caudales desde la presa de Jati hacia áreas con fuerte estrés hídrico. De acuerdo con la Secretaría de Recursos Hídricos de Brasil, el sistema está diseñado para alimentar embalses y conectar cuencas que históricamente funcionaron de manera aislada, generando una red de seguridad hídrica.

Desde el punto de vista técnico, el trazado aprovecha la pendiente natural del terreno para garantizar el flujo por gravedad, reduciendo requerimientos de bombeo y, con ello, los costos operativos. Esta estrategia permite asegurar un suministro más constante hacia la región más árida del estado.

El canal abastecerá a 24 municipios y beneficiará directamente a 561.000 personas en la región del Cariri. Con la finalización de los lotes 3 y 4, prevista para junio de 2026, el sistema no solo apuntará al consumo humano, sino también al abastecimiento de la industria y el turismo. Algunos tramos ya operan integrados al Eje Norte del río São Francisco.

El diseño del Cinturón Hídrico se articula además con el sistema Eixão das Águas, extendiendo su impacto a más de 5 millones de habitantes, incluida la Región Metropolitana de Fortaleza. Según la consultora TPF Ingeniería, la obra apunta a reducir la vulnerabilidad productiva frente a sequías severas y a mejorar la estabilidad económica de una región históricamente condicionada por la variabilidad climática. La inversión conjunta del Gobierno Federal y del Estado de Ceará supera los 1.000 millones de reales, con expectativas de incrementar la eficiencia del riego en un 30%.

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