Autoconstrucción en Argentina: una joven levantó su casa en cinco años sin pagar mano de obra
Con 19 años y los ahorros de su emprendimiento, Gisela Forystek tenía planeado alquilar. Sin embargo, una propuesta de su padre —arquitecto y maestro mayor de obra— cambió el rumbo: construir su propia vivienda desde cero, en un terreno que solo contaba con piso y columnas.
Bajo la guía de su padre, el proyecto arrancó con una rutina exigente: madrugadas diarias de trabajo durante dos años, con un presupuesto que absorbía el 90% de sus ingresos, sin contratar mano de obra externa. La estrategia permitió avanzar obra a obra con costos controlados.
El primer desafío completamente autónomo fue el baño: instalación de porcelanatos y plomería resuelta con tutoriales de YouTube. Ese hito marcó el inicio de su cuenta de Instagram (@construyendocongigi), donde comenzó a documentar el proceso con la intención de conseguir canjes de materiales.
El resultado superó cualquier expectativa comercial. Sus videos acumularon millones de reproducciones y la cuenta superó los 170.000 seguidores. La comunidad generada en torno a su experiencia muestra un fenómeno concreto: el interés creciente de particulares —especialmente mujeres— por encarar refacciones y construcciones propias apoyándose en contenido digital.
A cinco años del inicio, a Gisela solo le resta terminar el living con cocina integrada para mudarse definitivamente. Su caso ilustra cómo la autoconstrucción, cuando está acompañada de orientación técnica y planificación, puede ser una alternativa real frente al costo del acceso a la vivienda.
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