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Para aliviar inundaciones, ya funciona el segundo túnel del arroyo Vega

La puesta en marcha del segundo emisario del arroyo Vega permite duplicar el escurrimiento del agua de lluvia hacia el Río de la Plata y minimizará, según afirman desde el gobierno, los riesgos de inundaciones en barrios como Agronomía, Villa Ortúzar, Parque Chas, Colegiales y Belgrano, entre otros. La obra en funcionamiento beneficia a 315.000 vecinos de las comunas 12, 13 y 15 y se espera que el túnel pueda soportar hasta 81 milímetros de lluvia constante en dos horas. El emisario, que comenzó a recibir agua a fines de octubre, tiene una extensión de 8,4 kilómetros, y corre desde Villa Pueyrredón hasta su desembocadura en Costanera Norte, cerca del aeroparque Jorge Newbery.

El agua desciende por gravedad a través del túnel hasta caer en el pozo de descarga de 35 metros de diámetro interno y 25 de profundidad. El hoyo cuenta con tres pórticos de salida que se pueden manipular para la descarga de agua y posterior limpieza de ese espacio.

En agosto se realizaron distintas pruebas de llenado y vaciado del pozo para chequear el funcionamiento de la anunciada obra. Durante una jornada, por ejemplo, el túnel recibió 170.000 metros cúbicos de agua durante doce horas; al completarse su capacidad, tres bombas hidráulicas comenzaron a realizar el vaciado completo en un proceso que demoró 36 horas.

Hasta la inauguración de esta mega obra la cuenca soportaba 48 mm, de acuerdo a los cálculos de especialistas. Según los responsables del proyecto, con este nuevo túnel se reducen las posibilidades de anegamiento en las comunas 11, 12, 13 y 15. «Junto con el lanzamiento del nuevo Sistema de Alerta de Tormentas, esta obra forma parte del Plan Hidráulico que estamos llevando a cabo para que los vecinos estén más tranquilos cuando llueve», dijo Franco Moccia, ministro de Desarrollo Urbano y Transporte de la Ciudad, durante la inauguración oficial.

 

La obra del segundo emisario del arroyo Vega

El trabajo se ejecutó en dos tramos simultáneos, de acuerdo a las características del terreno. El primero de ellos se hizo desde el Río de la Plata hasta el cruce de las calles La Pampa y Victorica. Ese túnel tiene 5,9 kilómetros y fue realizado por una tunelera de equilibrio de presión a tierra, bautizada por los porteños como «Elisa» en honor a Elisa Beatriz Bachofen, la primera mujer graduada en Ingeniería en la Argentina y en toda América Latina. La máquina, de origen alemán, trabajó 20 metros bajo tierra, avanzando 24 metros lineales por día mientras iba excavando el túnel, todos los días y a toda hora. La tierra se retiraba del túnel a través de un tren de trocha angosta.

El segundo tramo se inició desde Nueva York y Helguera, en el barrio de Agronomía, hasta La Pampa. Ese punto de partida no fue casual: es el más alto de la Ciudad, lo que agiliza la caída del agua por gravedad hacia el pozo de descarga ubicado en Costanera Norte. En este caso, se utilizó otro sistema de excavación por tratarse de un túnel un poco más estrecho que el anterior.

La tunelera Pipe Jacking excavaba 400 metros en cada dirección, se retiraba, y volvía a iniciar el proceso en un nuevo pozo. Para extraer la tierra, se utilizó un sistema «de circulación de lodos», que consistió en la inyección de líquido que ablandaba el suelo para favorecer la tarea de excavación, mientras, a través de mangueras, se extraía el barro removido al exterior del túnel. Esta máquina, a diferencia de «Elisa», se controló de forma remota, permitiendo minimizar la presencia de operarios en el túnel y disminuyendo la cantidad de pozos en la superficie.

Los trabajos del segundo emisario del arroyo Vega incluyeron la creación de cinco cámaras derivadoras. La más importante de ellas se encuentra en Elcano, cerca de Crámer. Las autoridades indicaron que están conformadas con un sistema especial que filtra la basura que llega desde los sumideros y la calle y la deriva al primer emisario del Vega (que desemboca detrás de Ciudad Universitaria).

Fuente: La Nación

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