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Plan de la Ciudad para que los porteños dejen de darle la espalda al Río de la Plata

La ciudad de Buenos Aires intenta dar vuelta la historia y dejar de darle la espalda al Río de la Plata, ese río por el que los poetas argentinos disputaron para determinar su tono característico. Desde Leopoldo Lugones, que lo calificó de «color león», hasta Alfonsina Storni, que lo describió como «de arena pálida».

El estudio Marantz Arquitectos (en sociedad con GRINC regeneración ambiental), que ganó otro concurso y diseñó el Paseo del Bajo, dirigido por dos profesionales jóvenes, ahora obtuvo el primer puesto para cambiarle la cara a una zona de la Costanera Norte porteña. El proyecto se enmarca en el desarrollo del Distrito Joven propuesto por el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta.

El plan busca que la actividad nocturna porteña se centre en ese espacio que se prolonga por 9,7 kilómetros, de Ciudad Universitaria a Costa Salguero. Además, el proyecto oficial incluye parques acuáticos, food trucks y terrazas verdes.

La zona asignada en este concurso va del Parque de la Memoria -que se mantendrá intacto- a los carritos de la Costanera que están delante de las piletas de Parque Norte, del complejo Tierra Santa y del frente costero de esa zona. Fuentes del gobierno de la ciudad afirmaron a LA NACION que la licitación se hará a fines de este año para iniciar la obra en algún momento de 2020.

En el proyecto ganador se plantearon una serie de ideas que no formarán parte del desarrollo. Los arquitectos habían pensado ubicar piletas públicas muy cerca del río y propusieron que la avenida Rafael Obligado corra por detrás de las concesiones. Pero la Ciudad no aceptó el cambio de circulación ni las piletas en los muelles.

El estudio Marantz ya empezó a trabajar en la primera parte, en la zona en la que aún sobreviven las parrillas que todos los porteños conocen como los «carritos» de la costanera. En diálogo con LA NACION, el arquitecto Joan Marantz explica que la idea es que «en todo el recorrido de la costa haya unos 15 metros marcados con un sendero multimodal en rojo que sea de acceso público. Allí habrá un paseo que servirá para hacer deportes, paseos y hasta ir en bici a baja velocidad».

Alex Gazzo Huck, otro arquitecto socio del estudio, resume la idea del proyecto ganador: «El objetivo es que el porteño sienta la aproximación al agua de nuestras costas. Hoy tenemos un muro de hormigón que nos separa del río». El proyecto original incluía el corrimiento de la avenida Rafael Obligado, pero eso no se va a realizar por impedimentos legales y técnicos.

 

Tres muelles

Otra de las novedades de esta zona de la Costanera es la construcción de tres muelles que ingresarán en el río. «Estas construcciones tienen un objetivo recreativo y de darles a los pescadores una zona para que puedan estar más cerca del agua -explica Marantz-. Eso no es todo, porque los muelles servirán para que se acumulen sedimentos y se pueda recrear una costa más natural con vegetación autóctona».

Un concepto en el que trabajaron los arquitectos es la posibilidad de que la gente se pueda volver a bañar en el Río de la Plata. «Habíamos planeado ubicar piletas en los muelles, pegadas al agua, pero eso fue desestimado por el gobierno porteño -cuenta Gazzo Huck-. Igual, el proyecto está planeado para abrir chances futuras, cuando se solucione el tema de la contaminación, para poder acceder al río desde toda la costa del Distrito Joven».

Para desarrollar el proyecto, los arquitectos del estudio Marantz visitaron la zona del río en varias oportunidades. «Fuimos fines de semana y en la semana para ver cómo era el movimiento -relata Joan Marantz-. Hablamos con los pescadores para conocer sus necesidades, comimos la bondiolita en los puestitos y el cuadril clásico en Los Platitos».

En ese mismo sentido, Gabriel Burgueño, paisajista del estudio Grinc, que también participó del proyecto ganador, explica: «Se preservó todo el arbolado existente en la zona y todo lo que se agrega es vegetación autóctona. La idea es recrear el ecosistema de esta zona de Buenos Aires para que vuelvan las mariposas y otros insectos característicos de la costa del Río de la Plata».

Además, Burgueño cuenta que se pensó «en plazas y zonas recreativas con mucha presencia de tierra» para desarrollar microhumedales que ayuden a drenar el agua de lluvia. La mayor presencia de cemento impide que el agua sea absorbida. El plan contempla que un 80% sea permeable sobre el suelo y un 30% del total contenga árboles ya existentes o nuevos.

La zona a concesionar consta de unos 12.000 metros cuadrados. En general se van a mantener los actuales «carritos» y se agregarán más. Lo que sí se va a poner en valor son todos los laterales de las parrillas con zonas parquizadas y lugares públicos para recreación. El proyecto prevé 82.000 metros de espacio público accesible para todos los ciudadanos.

Otra de las zonas nuevas es la del abanico que se encuentra en frente de los «carritos» de la costanera. «Ahora hay un puesto de bondiola que tapona el paso hacia el río -señala Marantz-. El plan es mover ese comercio y armar ahí un espacio cultural con anfiteatro para espectáculos gratuitos infantiles o para la juventud».

Marantz, de 34 años, y Gazzo Huck, de 28, pensaron en algún momento de estos últimos años irse del país con su título de arquitecto bajo el brazo. «A veces la Argentina pone obstáculos a nuestro trabajo en cuanto a las trabas en las licitaciones o los vaivenes de las obras públicas -sostiene Joan Marantz-. Siempre me rondó en la cabeza la idea de ir a hacer una experiencia en un estudio grande de Europa, pero decidí quedarme».

En sintonía, Gazzo Huck explica que también siempre tuvo esa idea: «Pero los proyectos de diseño que fueron saliendo en Buenos Aires y los desafíos de poder repensar la ciudad ya sea en nuestro proyecto anterior, el Paseo del Bajo, o este nuevo en el que intentamos cambiar la forma en que los porteños se relacionan con el Río de la Plata».

Fuente: La Nación

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