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Rutas argentinas: una por una, las más de 70 obras frenadas en todo el país

Algunas se iniciaron hace 9 años y aún están inconclusas. En algunos casos generan inseguridad vial y trastornos a los automovilistas.

Los pobladores de Norberto de la Riestra, una localidad de 4.500 habitantes del interior bonaerense, comparten sin saberlo una característica con los más de 17 mil vecinos de Trancas, en Tucumán. Distantes a 1.300 kilómetros, ambas localidades forman parte de un largo listado de más de 70 obras a cargo de Vialidad Nacional en 17 provincias que quedaron inconclusas y hoy están paradas, aunque en algunos casos habilitadas al tránsito.

Puentes, ensanche de rutas, repavimentaciones, autopistas, rotondas, accesos a localidades, defensas hídricas u obras menores son parte del menú de trabajos que en algunos casos tienen fecha de inicio de obra en 2010 u 2011 y que en su gran mayoría se cortaron en 2018. En una situación que parece escapar a la lógica de binaria de “la grieta”, algunas fueron iniciadas y detenidas durante las presidencias de Cristina Fernández de Kirchner, otras iniciadas en la gestión de la ex presidenta y paradas en el gobierno de Mauricio Macri, y otro grupo iniciadas y frenadas en los últimos cuatro años. El parate se da en provincias gobernadas por el peronismo y en las de administraciones radicales.

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Los argumentos son variados. Oscilan entre las sospechas de corrupción, la falta de fondos, cruces entre las direcciones provinciales de Vialidad y la nacional, redeterminaciones de precios, cambios en los contratos, proyectos “defectuosos” y los consiguientes cruces entre funcionarios públicos.

Vialidad Nacional tiene obras frenadas en 18 provincias. Algunas se iniciaron y frenaron en la gestión de Cristina Kirchner; otras comenzaron en el gobierno de la ex presidenta y se detuvieron en la presidencia de Mauricio Macri y otras arrancaron y pararon en los últimos cuatro años. Se trata de puentes, ensanche de rutas, repavimentaciones, autopistas, rotondas, accesos a localidades, defensas hídricas u obras menores con distintos avances de obra y saldos pendientes para terminarlas. Podes entrar a cada ruta y ver el tipo de trabajo, el grado de progreso, cuándo empezó y cuándo se frenó.

Más allá de la cuestión política partidaria, las obras paralizadas arrastran consecuencias que van desde la inseguridad vial hasta las demoras y gastos de dinero extras en combustible para rodear caminos a medio hacer que se tornan intransitables. Y además, calculan que puede haber un alto costo en retomar esos trabajos, que de por sí están a la espera de la negociación con los bonistas y el Fondo Monetario Internacional (FMI), para saber con qué recursos tendrá la Dirección Nacional de Vialidad (DNV).

Un ejemplo del problema que acarrea la obra paralizada suele ser eje de las campañas electorales en el Partido de 25 de Mayo, en la Provincia de Buenos Aires. En la cabecera del distrito enclavado a la vera de la Ruta Provincial 51, entre Bragado y Saladillo, las lluvias intensas son sinónimo de una pérdida de tiempo, que machaca sobre una promesa incumplida hace muchos años. Hace una década se ilusionaron con el inicio de la pavimentación de 19,28 kilómetros de la Ruta Provincial 40, que se comprometió a ejecutar el Estado Nacional y figuró en el Presupuesto nacional.

Desvíos en la obra de pavimento en el tramo Jacobacci Clemente Onelli de la Ruta Nacional 23 en Río Negro.

Esta obra buscaba evitar los cruces ferroviarios en curva a lo largo de la traza, entre Martín Berraondo y la intersección con la Ruta 51. “Como productores sentimos mucho esto porque hace muchos años que perdimos el ramal ferroviario, que hubiese sido muy productivo, y seguimos esperando la ruta”, reclama David Segismondi, presidente de la Sociedad Rural de 25 de Mayo, quien hasta tenía alquilado un terreno al obrador de la Unión Transitoria de Empresas (UTE) que se levantó en 2014. “A la empresa encargada de la obra le había quedado un saldo pendiente. Pusieron un puente y alguna cosa más pero quedó ahí y se está deteriorando. Cuando llueve mucho la ruta que está a medio hacer no se puede usar y tenemos que dar una vuelta de unos 100 kilómetros por Roque Pérez o Chivilcoy para ir hasta 25 de Mayo”, remarca Segismondi.

Según los registros oficiales de la DNV, la obra tiene como fecha de inicio febrero de 2011 y en junio de 2018 tiene presentado el último certificado de avance. El trabajo quedó con un progreso del 65% y un saldo vigente para terminarla de $96.106.025,81.

Obras frenadas de Vialidad Nacional en todo el país. La mayoría son en Buenos Aires aunque también hay algunas históricas como las rutas 22 y 23 en Río Negro.

Los automovilistas la utilizan igual, aunque no fue concluida. “La obra la anunció y la comenzó a ejecutar Néstor Kirchner y se frenó cuando ya estaba licitado para continuar a finales de 2015. La ex gobernadora María Eugenia Vidal anunció que se iba a terminar porque tenía el financiamiento nacional, pero solo terminaron el puente sobre el arroyo El Gato”, remarca Hernán Ralinqueo, intendente de 25 de Mayo, de filiación peronista.

Como esta obra engrosan el listado de Vialidad Nacional otras 15 rutas en la Provincia de Buenos Aires, nueve en Santa Fe; seis en Mendoza; seis en Entre Ríos; cinco en Córdoba; cinco en Río Negro; cuatro en Chubut; y cuatro en La Rioja, entre otras provincias.

La provincia que conduce el peronista Juan Schiaretti, que mantuvo un buen vínculo con el gobierno de Macri, tiene dos obras frenadas en marzo y julio de 2015, y otras dos en mayo y abril de 2018. En el gobierno confirman los datos de Vialidad, salvo una diferencia de 4% en la rehabilitación de las Rutas 8 y 36. También confirman el parate en el puente entre Jesús María y Sinsacate. Los trabajos se iniciaron en julio de 2017 y fueron detenidos con solo el 13% en diciembre de ese mismo año.

En Chubut, está detenidas tanto la obra en la Ruta Nacional 3 entre Puerto Madryn y Trelew y en el cerro Chenque, en Comodoro Rivadavia.

Los corredores productivos de Buenos Aires En ese grupo están las históricas rutas nacionales 7, 8 y también la 3. Todas tuvieron avances en los últimos cuatro años, inauguraciones parciales, aunque hay tramos que figuran inconclusos.

En el caso de la Ruta 7, una variante de ocho kilómetros entre Luján y San Andrés de Giles fue inaugurada en junio del año pasado durante la campaña electoral y está habilitada al tránsito. Coincide con el último certificado de la constructora, pero en Vialidad figura al 97%, aún con una deuda de $ 103 millones.

Esta autovía fue prometida en 2007, pero recién en marzo de 2016 se habilitaron 32 kilómetros de Luján a San Andrés de Giles y el año pasado otros nuevos 40 kilómetros de autovía, que evitan el peligroso cruce con la Ruta 41. Hoy siguen las obras entre Carmen de Areco y Junín.

Pero además de la construcción de la autovía en la Ruta 7, la Ruta Nacional 8 también tuvo un fuerte impulso en la gestión de Macri, según reconocen incluso los propios dirigentes peronistas bonaerenses del interior. Ya tiene dos carriles por lado desde Buenos Aires casi hasta San Antonio de Areco, y avances en otros tramos hacia Pergamino. Aunque el tramo de 15 kilómetros entre Todd y Fontezuela, figura con solo un 3% de avance en el período junio 2015-diciembre 2017.

Así como ese sector apenas avanzó, hay otras 14 rutas que tienen más del 85% de progreso, muchas ya habilitadas al tránsito. Como la reparación del tramo San Miguel del Monte-Las Flores de la Ruta Nacional 3 (88%); la rehabilitación de calzada en tres tramos de la Ruta 8 entre Buenos Aires y Santa Fe que suman 110 kilómetros; o 28 kilómetros de defensas hídricas de la autovía ya construida en la Ruta 40 entre Mendoza y Tunuyán (87%, con una deuda de $70 millones), una obra que figura iniciada en junio de 2010 y frenada en septiembre de 2018.

Las nuevas autoridades de la DNV aseguran que al 31 de diciembre del año pasado la deuda era de $5.600 millones; más $1.600 millones sin devengar. Y afirman que hay otros $11.400 millones no registrados, que se conforman con $8.500 millones con facturas presentadas y otros $2.900 sin facturas.

 

Gran Buenos Aires

En el reparto de obras aprobadas y frenadas aparece sólo una en el Gran Buenos Aires. Se trata de la “Autopista Arroyo Morón”, proyectada en poco más de $10 millones, con inicio de obra en julio de 2018 y un último certificado presentado en agosto de ese mismo año.

La mayor parte de los fondos para el proyecto son para una autovía que correría en paralelo a la pista del aeropuerto de El Palomar y al arroyo Morón. El objetivo es en un futuro suplantar un tramo del Camino de Cintura con el que sacan los camiones de un sector de Morón y de todo Hurlingham.

Sin embargo, el avance del 29% que registra la DNV no se debe a la construcción de la autopista, sino que corresponde a los accesos de la Base Aérea de El Palomar convertida en estación aerocomercial el 9 de febrero de 2018. Vialidad se ocupó de la repavimentación de las calles dentro del Partido de Morón y la “Autopista Arroyo Morón” aún espera.

 

En Chubut, está detenidas tanto la obra en la Ruta Nacional 3 en el cerro Chenque, en Comodoro Rivadavia.

La rotonda de Trancas

En Tucumán, además de la construcción de las defensas y el cauce del arroyo Pajas Coloradas y una rehabilitación de 25 kilómetros de la Ruta 9 (con un 70% de avance hasta abril de 2016), llama la atención la “rotonda oblicua de acceso a Trancas”. Según la DNV, los trabajos empezaron en octubre de 2012. No se terminaron durante el gobierno de Fernández de Kirchner y fueron frenadas en abril de 2016, ya en el mandato de Macri.

La entrada al Municipio ubicado a unos 70 kilómetros de San Miguel de Tucumán, tiene algunos tramos ya pavimentados y otros de ripio justo en la curva de la Ruta Nacional 9.

Desde 2015 acumula más de 20 notas de la Comuna a Vialidad para finalizar la obra pero cayó en la pelea partidaria. “Hicieron un proyecto que estaba mal. Porque esa proyección tenía un puente en alto nivel, en una intersección en ‘y’. Y se largaron a hacer una intersección al mismo nivel, como si fuera una rotonda con canalizaciones de hormigón. Las obras están rescindidas y el contrato está paralizado. Estamos con un problema legal intentando solucionar la cantidad de estupideces que se proyectaron y la cantidad de plata que se robaron”, denunció en agosto del año pasado el radical Ricardo Ascárate, que era coordinador del Plan Belgrano.

Con el 66% de avance, con varios caminos de hormigón ya realizados, varios reclamos para concluir los trabajos y un foco de “inseguridad vial”, según la Comuna, gobernada por el peronismo local. Según el proyecto original -que no contempla el puente-, faltan casi $52 millones para teminar la rotonda de acceso.

 

En Mendoza, la pavimentación de 63,3 kilómetros de la Ruta Nacional 40 entre Bardas Blancas y La Pasarela, quedó al 34% de avance y se frenó en noviembre de 2017, según los datos de Vialidad Nacional.

El Norte

La autovía en la Ruta Nacional 11 en el límite entre Formosa y Chaco también tiene tramos frenados. El año pasado habilitaron 20 kilómetros.

El proyecto para convertir a la Ruta Nacional 11 en autovía, tiene dos tramos con inicio formal en agosto de 2015 y una última certificación de obra en febrero de 2016, que marca solo un 5% de progreso. Sin embargo, entre las Primarias y las elecciones generales del año pasado fueron inaugurados 20 kilómetros. Son los que van de Tatané y San Hilario y fueron financiados por el ex ministerio de Transporte, a través de Vialidad Nacional, “a partir de una inversión superior a los $3.400 millones”, informó la gestión anterior en septiembre de 2019.

Pese a la habilitación de ese tramo hoy se ven los tachos naranjas y desvíos en los cinco kilómetros de acceso a la capital de la provincia. En la entrada y frente a la rotonda donde está la cruz del Norte la parte principal de la calzada está deteriorada y están realizadas las colectoras. Casi frente al aeropuerto provincial hay puentes construidos pero no están habilitados.

La autovía en la Ruta Nacional 11 en el límite entre Formosa y Chaco también tiene tramos frenados. El año pasado habilitaron 20 kilómetros.

En esa provincia también está registrada la construcción de obras básicas de 59 kilómetros en la Ruta Provincial 9, con inicio en junio de 2011 y un corte en agosto de 2015, todo bajo la presidencia de Fernández de Kirchner, con un progreso del 64%.

A su vez, en La Rioja, también entra en el listado con cuatro obras, dos muy avanzadas. La más antigua es la del camino entre La Rioja y Chilecito. Dividida en dos tramos, uno se inició en 2012 y estaba adjudicado al empresario Lázaro Báez. Actualmente en Vialidad la registra con un 59% de avance en los 1883 kilómetros que debían construir del nuevo camino de montaña. El otro tramo, de 21,6 kilómetros en marzo de 2016 estaba al 100%, aunque con un saldo vigente de $ 1.639 millones.

Patagonia

En la Ruta Nacional 22, en Río Negro, las obras de Vialidad Nacional también fueron detenidas.

Río Negro y Chubut son las tres provincias patagónicas que acumulan obras frenadas en rutas emblemáticas.

De las cuatro obras de Chubut, tres son entorno a la Ruta Nacional 3, donde al igual que en La Rioja también figura entre las empresas adjudicadas la perteneciente al empresario Lázaro Báez, detenido con prisión preventiva. La estabilización del cerro Chenque, iniciada en diciembre de 2011 y con un avance del 82%, hasta abril de 2018, cuando terminó la obra. Además, entre noviembre de 2018 y noviembre de 2019 avanzó un 23% la “conservación” de 27 kilómetros de la Ruta Nacional 25, la única pavimentada que en la Patagonia une la costa con las montañas.

En Río Negro, aparece en distintos tramos la Ruta Nacional 23, el segundo camino que el país podrá tener pavimentado en la Patagonia, del mar a la Cordillera de los Andes. En marzo y noviembre de 2018, dos sectores quedaron al 100% y al 89%, con una deuda de $ 315 millones. Son los que van de Maquinchao a Ingeniero Jacobacci y de Jacobacci a Comallo.

En la Ruta Nacional 22, en Río Negro, las obras de Vialidad Nacional también fueron detenidas.

Y también la obra en la Ruta Nacional 22, por la que sale la producción de la fruta en el Alto Valle de Río Negro. Iniciada en febrero de 2012, el último certificado del tramo Chichinales Cipolletti, de 22 kilómetros quedó al 25%.

Fuente: Clarín

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