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Paran obra en el canal Montenegro

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El obrador del canal Montenegro permanecía vacío ayer como consecuencia de que la adjudicataria de la obra dejó de trabajar.

La empresa mantienen un reclamo al gobierno provincial y se encuentra imposibilitada de continuar por ahora con el entubamiento, según se pudo saber de fuentes privadas y estatales.
Al parecer, la cuestión estaría relacionada con que los certificados pagados no alcanzarían a cubrir los actuales costos. DeViedma trasladó las consultas a la órbita municipal en la que el intendente José Luis Foulkes ya estaba informado de la discontinuidad de este emprendimiento. De acuerdo a los datos que están en poder del municipio, «fue discontinuada» porque la adjudicataria mantiene un reclamo por mayores costos, y entretanto, a los empleados se decidió redistribuirlos en otros obradores de la misma empresa.

El emprendimiento había sido planificado con el propósito de aportar una solución a problemas ambientales registrados al Sur de la ciudad ante la constante presencia de basura en parte de la traza a cielo abierto que llega hasta la colonia del Servicio Penitenciario Federal.

El proyecto, a cargo del Departamento Provincial de Aguas (DPA), establecía una inversión inicial -a precios de 2012- superior a los seis millones de pesos.

Prevé, mediante un contrato inconcluso con Bazskir, el tapado mediante conductos de hormigón armado entre la calle Winter y la avenida Perón con enlace a red de pluviales existente, empleándose una estación elevadora, y vinculación con 10 sumideros.

Ese antiguo canal tenía inicialmente el doble propósito de alimentar con agua a las chacras del establecimiento carcelario, y evacuar en forma ineficiente el agua de lluvia.

A fines de los ´80 con fondos del entonces Ente de Desarrollo de la Capital Federal (Entecap) fue solventada la primera etapa de entubamiento entre el río y la calle Winter, pero desde esa arteria que linda con los barrios Santa Clara y Zatti, quedó una parte a cielo abierto y como repositorio para que los vecinos arrojen basura.

Las juntas barriales recibieron quejas por parte de los vecinos, en tanto que el municipio debió intervenir para efectuar tareas de limpieza. Incluso, la Justicia civil recogió varias denuncias.

La intención del DPA es minimizar el impacto que afecta a ambas barriadas, incrementar la calidad de vida en el sector, incorporando un mejoramiento en 35 hectáreas urbanizadas y 170 a urbanizar.

El emprendimiento implica la instalación de 350 metros lineales de hormigón, mientras que el emplazamiento de la estación elevadora permitirá transportar el agua por gravedad hasta la colectora de bulevar Ituzaingó.

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