LA CONSTRUCCIÓN, ESPEJO DEL ÁNIMO DE LA ECONOMÍA

Después de un año récord, el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción,  Gustavo Weiss, pronostica un retroceso del 4 por ciento

Por Cledis Candelaresi

La construcción cerró una década dorada, alcanzando en los años 2011 y 2013 niveles récords de venta de insumos. Pero esta bonanza estaría empezando a resentirse, según explica Gustavo Weiss, titular de la Cámara Argentina de la Construcción, quien vaticina un retroceso del 4% en el rubro para el 2014. La CAC, que en los últimos años sostuvo posturas amigables respecto de la política oficial, avala el reclamo de otras entidades patronales para que se generen en el país mejores condiciones para seducir a los inversores.

–Hay proyecciones de que la economía podría caer un 1,4% este año. ¿Qué pasará con el sector de la construcción que suele hipereaccionar frente a los ciclos económicos?

–Efectivamente, la industria tradicionalmente duplica o triplica los ciclos económicos, positivos y negativos. Y vemos con cierta preocupación que estamos con una caída del 4% respecto del año pasado que, como dijo, se vendieron 12 millones de toneladas de cemento, un récord histórico. Lo estamos viendo con cierta preocupación.

–El Presupuesto nacional asigna 130.000 millones de pesos para este año a la obra pública. ¿Es  suficiente para atenuar esa caída?

–Efectivamente, el Presupuesto nacional asigna ese monto y a eso hay que agregarle el de las provincias que, si bien algunas tienen bajo nivel de actividad, ayuda. Pero el 25% es obra pública. El restante 75% es actividad privada, muy ligada a la actividad económica. Cuando la economía decrece, este rubro acompaña la caída y la obra pública no alcanza para contrabalancear.

–¿Cómo se explica que  con un mercado inmobiliario semiparalizado la construcción en general haya tenido un buen comportamiento?

–La semiparalización del mercado no impacta en el tiempo directamente en la industria. Como ejemplo, el desarrollo de un edificio en cualquier gran cuidad requiere un proceso de no menos de tres años: hay edificios iniciados antes del cepo, que todavía se están terminando. Además hay gente con pesos en el bolsillo, moneda en la que se comercializan esos edificios.

–¿El cepo  hizo que se derivaran dólares a la construcción?

–No hay información estadística. La gente tiene dos formas de ahorro: inmuebles o dólares. No creo que haya habido mucha gente dispuesta a vender dólares para invertir pesos. No en forma tan importante como para movilizar la industria.

–¿Qué está pasando con los precios del sector y qué puede pasar hacia fin de año en un contexto inflacionario?

–Los precios del sector acompañan el ritmo de los precios de la economía en general. En la construcción de una vivienda los salarios son, aproximadamente, la mitad del costo. Nuestra paritaria está un poco por abajo del 30% y ese número impacta en un 50% de los costos. Y los materiales se están ajustando  anualmente en forma similar.

–¿Los contratos de obra pública tienen un mecanismo adecuado para ajustar el precio acordado en el momento de una licitación?

–Los contratos de obra pública en el orden nacional tienen un sistema de reajuste de precios. Cuando participamos en una obra pública, primero se licita, recién a los meses se firma el contrato y  después se ejecuta obra, que dura varios años. En el caso de la Nación se utiliza decreto 1295 de junio del 2002 como mecanismo de ajuste. Pero hoy no es representativo de los aumentos reales de precios. Hay un sistema que no está funcionando bien, pero existe.

–La Cámara de la Construcción no integra el Foro de Convergencia Empresarial. Aún así, ¿hay coincidencia con algunas posiciones como que es necesario limitar el gasto público, que los empresarios no son formadores de precio y que hay que fortalecer la seguridad jurídica?

–Nosotros tenemos un grupo conformado con las principales cámaras empresarias: el Grupo de los 6 es el grupo más representativo de la economía nacional, con fuerte participación en la torta de producción del país, nuclea a las principales empresas, y con una responsabilidad paritaria importante. El foro es más amplio, con 40  o 50 entidades, pero que no tienen la misma responsabilidad que nosotros; que no tienen afiliadas empresas, mucho menos paritarias y pueden pensar más desde planos teóricos que en plano práctico. Coincidimos con muchos de los postulados del foro y podemos discrepar en otros. Pero, básicamente, la no participación es por un motivo jurisdiccional.

–¿Los constructores consideran, como subraya el foro, que en Argentina no hay clima de inversión y que es necesario un cambio de políticas?

–Todos coincidimos en que hay cosas que cambiar sin las cuales es difícil invertir en Argentina. Si se le impide a los inversores extranjeros repatriar las ganancias no vendrá nadie a invertir. La macroeconomía requiere de ciertos ajustes. La inflación es un problema. Tiene que haber un mercado único de cambios: no puede haber un dólar oficial y otro paralelo. Creo que el Gobierno esto lo entiende.

–El Grupo de los 6 en un momento bajó el perfil de sus pronunciamientos por temor a reprimendas del Gobierno. ¿Hay posibilidad de que se reactive?

–Nos juntamos todo el año pasado y los seguimos haciendo. Incluso, tenemos reuniones con los precandidatos presidenciales. Es cierto que hubo una impasse en el 2012. Pero el Grupo de los 6 está activo. De esa manera.

Entrevista completa en:  www.baenegocios.com

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