El municipio promete obras para reparar Bajo Grande

Se avanzará en la recuperación de todos los equipos de saneamiento cloacal. También instalarán el equipo para que cesen los volcamientos. Planean una nueva planta.

La Municipalidad de Córdoba anunció ayer un plan de obras para recuperar “en profundidad” la planta de tratamiento cloacal de Bajo Grande. También aseguraron que se instalará el equipo roto para que cesen los volcamientos con escaso tratamiento al río Suquía.

La planta de Bajo Grande se denomina Estación Depuradora de Aguas Residuales (Edar) y se ubica en la zona de Chacra de la Merced, en el extremo este de la ciudad de Córdoba. Las instalaciones se erigen en la margen norte del río, que recibe los líquidos cloacales tras el tratamiento de depuración.

Ayer, este diario publicó que por la rotura de un variador que comanda unas bombas, la mitad de los líquidos se arrojan en el Suquía sólo con cloro.

Desde la Secretaría de Infraestructura municipal reiteraron que ya se adquirió el equipo y será instalado en un plazo no mayor a cuatro días. Eso permitirá volver a realizar el tratamiento a la totalidad de los efluentes. Y también se anunció que se realizarán una serie de reparaciones de fondo en Bajo Grande, para prevenir los inconvenientes habituales que arrastra el proceso.

Héctor Di Forte, secretario de Infraestructura, indicó que se utilizará dinero recaudado a través de la Contribución para el desarrollo de la Infraestructura Sanitaria y Cloacal (TCM) que conforma el Fondo para el Desarrollo de la Infraestructura Sanitaria y Cloacal (Fosac).

“Llegó el momento de empezar a usar el Fosac, porque la planta requiere una inversión de ka que Rentas Generales no dispone”, explicó el funcionario. Esto supone un cambio de lógica, ya que hasta ahora se trabajaba en reparar cuestiones puntuales, y no en un mantenimiento general de la Edar.

La primera etapa implicará una erogación de unos seis millones de pesos para reparar los sedimentadores, que separan el barro de los líquidos.

También se arreglarán las bombas y los digestores que procesan los barros cloacales.

Otro paso será limpiar y mejorar los brazos de los seis percoladores para optimizar su capacidad. Allí comienza el tratamiento biológico de los líquidos cloacales

Finalmente, se trabajará en los equipos de cloración, último tratamiento que reciben los efluentes antes de ser arrojados al río. Esa tarea requiere de una inversión más importante, porque en la actualidad el cloro se arroja desde encima del cauce, y se debe colocar un difusor horizontal en el fondo del lecho.

“Son unos seis meses de trabajo en lo que seguirá funcionando la planta”, manifestó el funcionario.

En el municipio aseguraron que recibieron la planta en malas condiciones, incluso con los equipos nuevos de la ampliación fuera de funcionamiento.

Prevención y nueva planta

Di Forte destacó que en paralelo se intensificaron los controles para mejorar la calidad de los líquidos que llegan a la planta. En ese sentido, se quejaron de lo que los ciudadanos arrojan a las cañerías y que repercute en el tratamiento.

Además, la Dirección de Redes Sanitarias dispuso de un equipo para limpiar los ductos de las cloacas para prevenir los taponamientos, al tiempo que se construyen nuevos aliviadores para evitar los desbordes.

Por otra parte, se está planificando una nueva planta de tratamiento que duplique la actual capacidad. Se erigirá en un predio contiguo a Bajo Grande, y se financiará con fondos provenientes del convenio urbanístico del ex Batallón 141, del Fosac y con recursos propios del municipio.

fuente: La Voz del Interior

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