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Nuevos detalles del circuito de corrupción con la obra pública en Catamarca

Para pagar los “retornos” de la obra pública…

Para pagar los «retornos” de la obra pública, las empresas constructoras de Catamarca tuvieron que abrir cuentas bancarias específicas para que el Gobierno nacional les depositara directamente en ellas los pagos y adelantos, sin intervención del Instituto Provincial de la Vivienda. Los empresarios extraían de esas cuentas el dinero de las «coimas” y se lo entregaban al actual ministro de Obras Públicas de la Provincia, Rubén Dusso, quien luego se lo daba a un enviado de los funcionarios nacionales.

El mecanismo fue explicado a la Fiscalía Federal por el ex presidente de la Cámara de la Construcción Fernando Rivera, en el marco de la causa iniciada a partir de una denuncia pública del empresario constructor Jorge Marcolli. Según Rivera, poco después de que Néstor Kirchner asumiera como Presidente, en mayo de 2003, se conformó en Catamarca una «Asociación de Empresas Contratistas del Estado” encabezada por el actual ministro de Obras Públicas de la Provincia, Rubén Dusso. Esta entidad terminó desplazando a la Cámara de la Construcción como representante de las empresas constructoras en la provincia e interlocutora con la administración pública.

Para poder trabajar, cada empresa era obligada a abrir una cuenta corriente especial, en la que el Gobierno nacional les depositaba los adelantos de obra y pagos directamente, sin intervención de los organismos provinciales. Depositado el dinero, los empresarios retiraban el monto del «retorno” en efectivo y se lo entregaban a Dusso, quien luego se lo daba a un enviado de los jerarcas nacionales. El testimonio menciona al ex secretario de Obras Públicas de la Nación José López y al ex secretario de Vivienda de la Nación Juan Bontempo, ya fallecido.

Rivera aseguró haber presenciado una de estas operaciones. Según contó, a fines de octubre o principios de noviembre de 2004 un grupo de empresarios retiró el dinero de las cuentas y se reunió en las oficinas de la empresa Ducanor, propiedad de Dusso, ubicadas por entonces en La Chacarita, para pagar el «retorno”.

 

Al parecer, los empresarios desconfiaban de Dusso, de modo que fueron todos en caravana hasta el Aeropuerto cuando llegó el avión particular que se llevaría las «coimas”, para garantizar que la entrega se hiciera efectiva.

Fuente: El Ancasti

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