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Con nuevas licitaciones, avanza la transformación de la Costanera Norte en Distrito Joven

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Buenos Aires de espaldas al río suena a latiguillo, sin embargo describe algo real: es una ciudad que da al curso de agua dulce más ancho del mundo, pero que apenas se percata de su existencia. Los parques y playas artificiales creados en los últimos años fueron un avance en la apropiación física y mental de ese espacio público. Ahora el Gobierno porteño va por más.

En estas semanas arrancaron los llamados a licitación de parte del sector 1 del Distrito Joven, un nuevo proyecto en la franja entre Costa Salguero y el Parque de la Memoria. Las metas oficiales son revalorizar el paisaje y renovar la Costanera de forma integral.

Pero hay un punto problemático: para construirlo, concesionarán tierras estatales. Allí se instalarán los boliches y locales gastronómicos que formen parte de la propuesta, que contará también con áreas públicas de esparcimiento y servicios culturales y recreativos.

Antes hubo que aprobar una ley, la N° 5.961 de 2018, que no sólo fijó los parámetros urbanísticos y de usos para reconvertir el espacio, sino que además lo dividió en cinco sectores. El 1 es el que está en licitación para la concesión de uso y explotación: este mes se harán los llamados para los módulos 1, 2, 3, 6 y 7.

El módulo 8, en tanto, ya fue adjudicado a Blue Night S.R.L., y el 9, a Distrito Costanera S.R.L. La licitación del 7 fracasó porque no se había cumplido con los requisitos exigidos en el pliego, por lo que ese módulo volvió a formar parte de la convocatoria.

En los otros sectores hay más restricciones: del 2 sólo puede concesionarse el 25%. El 75% restante debe destinarse a espacio público verde. Ya están haciéndose las mediciones para configurar los módulos para futuras licitaciones. En el sector 3, entre la avenida Cantilo y el Club de Pescadores, la proporción de espacio verde debería ser del 90%.

Por último, los sectores 4 y 5 (Costa Salguero y Punta Carrasco) están bajo “análisis urbanístico”: se está estudiando qué cambios llevar adelante sin que pierdan “el espíritu de los usos públicos de cara al río”, destacaron oficialmente.

Es que la Ley N° 6.289 dispone que al menos el 65% de la superficie de ambos sectores sea pública. Y que cuente con espacios verdes parquizados y un ancho contiguo a la línea de ribera no menor a 30 metros, que sólo puede destinarse a espacio verde público, para asegurar “la conectividad y transitabilidad de todo el borde ribereño”.

Cuando a fines del año pasado el plan cobró impulso, hubo voces en contra. “Entendemos que no habrá una gran transformación en esa zona, porque lo que está haciendo el Gobierno es formalizar lo que ya está funcionando. Muchos de los bares, boliches y restaurantes están operando con permisos precarios”, habían opinado en diálogo con este diario desde el Observatorio del Derecho a la Ciudad.

“Lo dice la Constitución de la Ciudad, el entorno ribereño tiene que ser público, verde y abierto. No se puede privatizar ni concesionar y no se le puede cambiar de destino”, había remarcado Jonatan Baldiviezo, presidente del Observatorio.

Mientras tanto, el plan avanza, y en parte lo hará gracias a las futuras concesiones: de los ingresos que estas generen, entre el 20 y el 50% deberá destinarse a obras de configuración y mantenimiento de espacios verdes públicos, a la infraestructura del proyecto, y a la ejecución y el mantenimiento del Camino de Sirga en el tramo de este nuevo Distrito.

Fuente: urbaNOS en la red

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