Obra pública: por la inflación, la Cámara de la Construcción pide rever determinación de costos y advierte sobre frenos en ejecuciones

El sistema que se aplica en todo el país, en los diferentes niveles estatales, funciona en contextos de baja inflación
Los aumentos de costos registrados en los últimos meses ponen en problemas a las empresas que están ejecutando obras.
Los aumentos de costos registrados en los últimos meses ponen en problemas a las empresas que están ejecutando obras.

CÓRDOBA.- El contexto inflacionario complica, entre otros sectores, a la construcción pública y privada. Por el impacto en la obra pública -una apuesta del gobierno nacional para sostener la actividad y el empleo- desde la Cámara Argentina le vienen planteando al ministro Gabriel Katopodis la necesidad de revisar el esquema de redeterminación de costos, a la vez que advierten que hay trabajos que están frenando el ritmo de ejecución. El pedido parece difícil de cumplir en medio de un esquema de ajuste que se requiere para cumplir con la meta acordada con el FMI y que ayer ratificó el ministro Sergio Massa.

Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, señala a LA NACION que el sistema de redeterminación de costos que se aplica en el país funciona “razonablemente bien” en situaciones de baja inflación, pero, cuando los precios suben con la actual dinámica, no es efectivo.

“Las empresas que están trabajando en el sector entran en una situación muy complicada desde lo económico-financiero -agrega-. El Ministerio lo tiene muy claro, lo venimos hablando y estamos tratando de encontrarle una situación”. Los problemas son dos, por un lado, la fórmula que se aplica y, por el otro, –”más grave”- los índices que la integran.

Explica que se toman los elaborados por el Indec para estadísticas generales que no contemplan a sectores puntuales. Por ejemplo, menciona que en el caso de obras viales el costo del transporte es crucial: “El de carga aumentó mucho más que el resto y el Indec toma el promedio de todo que es la mitad o menos”.

Weiss subraya que ya empezó un “deterioro” en obras en ejecución; en especial en las viales. “Se empezaron a ralentizar o incluso a pararse. En términos generales, el Gobierno está pagando bien, en tiempo, pero el problema es el desfase de los costos. En el caso de los llamados a licitación, habrá menos oferentes, pero la clave se da sobre lo que está en marcha”.

Fuentes del Ministerio de Obras Públicas indicaron a este medio que el actual régimen de redeterminación viene de 2016 y planteaba crear una “comisión de control y seguimiento que durante la administración anterior nunca fue convocada”. El año pasado tuvo su primera reunión, que se repite periódicamente. La última fue el primer lunes de agosto.

En esos encuentros, repasaron, se aprobó el reglamento de funcionamiento y la designación de autoridades y también se presentaron y analizaron diferentes propuestas elaboradas por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, la Cámara y el mismo Ministerio. En ese contexto se generó un “nuevo proyecto que remplace el de 2016. Modifica y mejora el actual sumándole, certeza, agilidad y transparencia. Todos los involucrados en la temática están al tanto y este Ministerio de Obras Públicas hará todo lo que está a su alcance para cuidar el dinero de los contribuyentes”.

Integran la comisión representantes de Obras Públicas, de Transporte, de la secretaría de Energía, de la Cámara y de la Unión Obrera de la Construcción.

El economista Gastón Utrera, titular de Economics Trends y consultor del Foro de Análisis de la Construcción de Córdoba, simuló, bajo distintos escenarios, el funcionamiento de los esquemas actuales de redeterminación de costos y estimó el impacto de la aceleración de la inflación y las tasas de interés en combinación con los esquemas de “cláusula gatillo” y plazos de pago.

Por ejemplo, una obra presupuestada a fines de 2021 con una inflación de costos de construcción del 3,2% mensual (promedio del segundo semestre en Córdoba) y una tasa de interés del 35,5% anual (promedio de tasas por adelantos en cuenta corriente del Banco Central), con “cláusula gatillo” del 10%, 60 días para cobro de certificados: 60 días de aprobación de redeterminaciones; 5% de redeterminación final; 90 días de aprobación de la redeterminación final y necesidad de gastos iniciales por acopio de materiales calzada con anticipo financiero del 20%, debería haber incluido un costo adicional total del 9,5% del monto “puro” de la obra.

En julio pasado, con la obra ya en marcha, de mantenerse la inflación del 6,8% en junio (la de julio será más alta), una tasa de interés del 47,7% (subirá en el resto del año), el costo adicional se incrementa al 14,8%.

Si la tasa de interés se incrementara para equiparar a la tasa de inflación, el costo adicional ascendería al 18,5% y si ambas subieran al 8% mensual, la redeterminación saltaría al 22,2% del valor original de la obra. Utrera apunta que esos 12,7 puntos porcentuales por encima de lo previsto originalmente, es “superior a cualquier margen comercial razonable en el sector”.

Indica que si para participar de una licitación se incluyen estas proyecciones “seguramente la empresa queda afuera” pero si no lo hace y ejecuta la obra “pierde plata”. A su criterio, una alternativa es “ajustar” los plazos en cada etapa y aplicar -coyunturalmente- un esquema de indexación sin cláusula gatillo.

Privados, sin precios
Con el costo de la construcción en dólares a U$S156,7 el metro cuadrado para una vivienda tipo en julio -el segundo más bajo después del de junio del 2002-, para los privados que tengan divisas esta sería una oportunidad para ampliar, arreglar o construir desde cero. El problema es que las subas de los materiales son fuertes o no hay precio.

Weiss señala que -para los que compran directamente a corralones- se registran “aumentos muy importantes; precios sin relación con nada; las subas pueden ser de 20% hasta 40%”. En las obras más grandes, “no hay precio; los proveedores no cotizan porque las fábricas no les pasan listas. Está todo en stand by desde la renuncia de (Martín) Guzmán”.

“Los que tienen dólares serían muy beneficiados por la brecha cambiaria si consiguieran los materiales”, sintetiza.

Utreta menciona que el costo en dólares del metro cuadrado es similar al del 2004 y 2005, cuando se vivió un boom de la construcción: “No se puede aprovechar por el contexto desordenado, donde es muy complejo hacerse de insumos”.

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