Acuario de Rosario: cómo fue el plan que ejecutaron los hacedores de la obra

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Llevó años de planificación y ejecución hasta llegar a ser abierto el mes de febrero. Una obra grande realizada desde cero por una empresa que pudo ganar en las cuatro etapas en que se dividió su ejecución. Una charla con los hacedores de la obra ubicada en la zona norte de la ciudad del sur provincial.

El acuario de Rosario, ubicado sobre la ribera norte de esa ciudad, es unos de los atractivos principales de este verano. Su construcción demandó años de obra y esfuerzo de un gran grupo de gente. Desde su planificación en 2009 hasta su inauguración en este 2018 pasaron distintas fases con distintos tipos de trabajo. El resultado es el parque y la edificación que puede ser visitada desde febrero pasado.

Dos de los que dirigieron el proyecto, que trabajan en Dinale S.A., hablaron con Mirador Provincial. Esta firma ganó las cuatro licitaciones de las cuatro etapas en que se dividió el emprendimiento. Uno de los que dialogó con este medio fue Pedro del Gerbo, ingeniero civil y director del proyecto ejecutivo desde el principio hasta el final de obra. La otra fue la arquitecta Silvina De Vincenzo.

— ¿Cuándo comenzó la obra?

— Del Gerbo: La obra empezó a fines de 2011. Se empezó con la demolición del acuario viejo. Las personas de más 60 años se van a acordar que cuando eran chicos se visitaba con los colegios el acuario viejo. Ese acuario había quedado en desuso y se lo demolió. Después se siguió con la construcción de la estructura de hormigón que es una estructura especial. Es una estructura que está sustentada en cuatro puntos, como una caja de zapatos rectangular que está apoyada en cuatro puntos y que se mueve. No tienen ningún vínculo fijo con los puntos. Esa caja rectangular de 80 metros de largo por 15 de ancho está solamente apoyada en gomas, como un puente que se mueve arriba de esos cuatro puntos. Nadie se da cuenta. No se nota.

— ¿Cómo es que se mueve?

— Del Gerbo: Por la dilatación y contención que tiene el edificio, al ser tan largo el hormigón no se podía vincular por el esfuerzo que tenían que absorber las columnas. Entonces tiene apoyos de goma especiales que absorben la energía y así se puede mover el edificio libremente. En verano, se expande. A la noche se enfría, se contrae. Y en invierno se contrae un poco más. Ese movimiento produce una tensión enorme. La única manera de poder manejarlo era a través de apoyos elásticos. Eso se ve en los puentes que tienen esos apoyos elásticos. Nadie se da cuenta, pero la estructura está sostenida de esa manera. Si uno la mira de costado, es una estructura de 80 metros de largo con dos voladizos que cuelgan. Es como que está volando el edificio. Para poder sostenerla y que pueda ser autosustentable tuvo una ingeniería de ejecución en etapas en que hubo que hacer un estudio especial para eso.

El ingeniero aseguró que en un momento, en la etapa de la edificación de la estructura de hormigón, unas 150 personas trabajaron en la construcción. El número se fue reduciendo en las fases siguientes.

Del Gerbo también explicó la parte del flujo de agua, fundamental en el funcionamiento cotidiano del centro piscícola: “El edificio tiene la complejidad de un montón de instalaciones que no se ven porque tiene toda una serie de piletas abajo. Ahí hay una serie de sistemas de circulación de dos tipos de agua. Ahí hay agua potable, que se le saca el cloro para poder ingresarla porque los peces no pueden vivir en agua potable, y agua de perforación. Los biólogos tienen el estudio hecho. En función de proporciones ellos mezclan, sacan. Hay algunos piletones que tienen un sistema de filtrado especial. Todo eso no se ve. Son cámaras subterráneas grandes adonde están todos los sistemas de bombeo. Y hay un sistema de cañerías que uno no ve. Para ingresar y para sacar agua a las piletas”. El director del proyecto aseguró además que hay una laguna artificial pequeña diseñada en el proyecto. “Esa laguna recibe toda el agua de circulación de los peces más el agua pluvial de todo el edificio. Ahí decanta y por rebalse va al río. Está todo pensado como un sistema”, comentó.

El proyecto arquitectónico no corrió a cargo de Dinale sino de la Provincia. En tanto, el cálculo estructural lo realizó gente contratada por la compañía ganadora de las licitaciones.

— ¿Hubo tres etapas de construcción?

— Del Gerbo: No, cuatro. La primera etapa fue la demolición del acuario viejo y la construcción de la estructura de hormigón. La segunda etapa fue todo el cerramiento de aluminio y parte de la parquización exterior. Después fue la terminación de la parte interior con algunos sistemas de bombas y de vida. La cuarta etapa fue la terminación final de los sistema de vida de las peceras interiores. El estudio del sistema de vida lo realizaron consultores que contrató la Provincia.

— ¿Cuál fue el costo de producción final?

— De Vincenzo: En la primera etapa nos pidieron un descuento que era lo único que podíamos dar en ese momento.

— Del Gerbo: Mucha gente habla sin saber. He visto opiniones de gente que dice que es una obra cara para la ciudad. Creo que la ciudad se merece tener cosas buenas. Muchas veces los rosarinos vamos en contra del progreso propio nuestro. Decimos “qué bien” que se hacen cosas afuera, y cuando las hacemos acá opinamos que es caro y que no hacemos cosas correctas. Es un proyecto que a la ciudad la va a poner en un lugar en que no estuvo. No hay muchos acuarios de esta calidad en el mundo. Menos, acuarios de agua dulce. Por supuesto no ha sido barato. Nada que tiene calidad es barato. Esto tiene calidad. Tiene investigación y tiene parquización general porque se ha intervenido sobre un parque que no existía. Se generó algo que no estaba. También se hizo un muro de contención, se perfeccionó la costa. En el lateral sur, se hizo un edificio para integrar a los pescadores que había en ese lugar. También se preservó a ese gente para que no se la excluyera del lugar porque era su lugar. La Municipalidad los integró haciéndoles un edificio que está un poco oculto, con cámaras frigoríficas para incorporarlos y hacerlos progresar.

— Se habló mucho, como en la mayoría de las obras públicas, de que los tiempos se van retrasando. Entre 2015 y 2017 la gente pasaba por ahí y se preguntaba “¿qué pasa con el acuario? ¿Por qué no se inaugura?”.

— Del Gerbo: Yo viví todo el proceso y el avance del proyecto. No era como ir a una biblioteca y decir “quiero un acuario de agua dulce”, iba, buscaba el tomo A y tenía incorporado todo lo que tenía que hacer. Acá no había experiencia en Argentina y en el mundo, muy poca. Acá hubo que realizar tareas de investigación importantes por parte de la Provincia. Atrás de todas las peceras, la gente no lo puede mirar, hay un sistema de filtrado, de cañerías que requirió mucho estudio porque (había que calcular) la cantidad de caudal de agua por pecera, la cantidad de población por pecera. Hubo que traer productos importados de Estados Unidos. Hubo mucho compromiso tecnológico. Eso atrasó un poco, pero había que hacerlo. En el medio hubo crisis en Argentina. Hubo casi nueve meses donde no trabajamos. Había problemas de pago en la Provincia.

— ¿Cuándo fueron esos nueve meses?

— De Vincenzo: Fue en 2012. En 2011, el proyecto que se había dispuesto en la primera licitación que era en la parte de hormigón no se podía construir de la manera en que se había puesto en el pliego. Se tuvo que presentar un estudio y demandó tiempo. Una vez que se regularizó esa situación se empezó a construir normalmente. Se hizo el esfuerzo de estar en obra para no abandonarla porque eso demandaba que se iban a robar cosas como en todos lados.

— Del Gerbo: Como se hizo en etapas, también eso atrasa. Cada llamado a licitación es una verificación de precios, es una ejecución de un contrato. ¿Cómo Dinale estuvo en todas las etapas? La empresa Dinale quiso ganar la obra porque la empresa quiso tener este compromiso técnico de ejecución de esta obra. Para la empresa, primero adquirimos experiencia. Y segundo es un antecedente que enorgullece a los dueños de haber ejecutado esta obra. Eso hizo que asumiéramos un compromiso no tanto de ganancia económica, sino de compromiso técnico. Le interesaba como imagen para poder vender otras cosas.

Aseguraron también que queda una etapa final que no pudo ser finalizada previamente: “Eso en 90 días va a estar terminado. No pudimos hacer esa estructura que ahora vamos a hacer para cubrir las peceras exteriores con lonas porque el ruido de los trabajos estaba estresando a los peces que se morían”.

 

Cambiar la matriz de un proveedor

El acuario tuvo muy buena recepción por parte de la gente en estas semanas primeras semanas de exhibición. Consultados sobre qué les genera, el ingeniero aseguró que mucha satisfacción. Agregó también que debieron esperar a un proveedor para cambiar su matriz productiva. “Tuvimos que esperar que un fabricante ampliara su planta para poder producir los espesores y tamaños de acrílico que necesitábamos. Tuvimos que desarrollar a un industrial para que esa industria tenga su planta específicamente para estos acrílicos. Eso fue en 2013 y 2014”, señaló.

“¿Cómo Dinale estuvo en todas las etapas? La empresa Dinale quiso ganar la obra porque la empresa quiso tener este compromiso técnico de ejecución de esta obra”.

Fuente: Mirador Provincial (Santa Fe)

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